El Teatro Didáctico.
El teatro desde sus inicios siempre ha tenido una connotación vinculadora con la didáctica, si bien su base es ritual en el momento que evoluciona de la tragedia a la comedia se anexa como objetivo del genero, la posibilidad de moralizar y no solamente hacer reír como erróneamente se considera. Los conflictos de la comedia comúnmente son generados por un vicio de carácter del protagonista. Este vicio de carácter es contrario al bienestar social de la comunidad en la que vive el protagonista.
Este vicio de carácter es contrario al bienestar social de la comunidad en la que vive el protagonista. El bienestar social es relativo a la época y al lugar. El vicio de carácter del personaje protagónico lo lleva ser un transgresor de esa sociedad pues ha rebasado los límites de lo "conveniente" y por ello debe ser castigado; esto significa que el personaje vicioso es castigado socialmente, o sea, es puesto en ridículo y que es lo que provoca la hilaridad. De la Grecia antigua uno de los máximos exponentes de la comedia fue Aristofanes y del genero, su representante más grande hasta nuestros días es Moliere.
En los tiempos de la conquista del nuevo continente los sacerdotes Jesuitas exploraron por medio del teatro la evangelización, creando el estilo sacro que integra una visión religiosa con la base de la comedia, Las pastorelas son el vehículo idóneo para acercar a los indígenas con el nacimiento de Jesús y la batalla del bien contra el mal.
Con el paso de los años se establece una fusión que se plasma como genero independiente “Obras Didácticas” ya se encuentran como género menor del Teatro y con un estilo serio sin adornos frívolos y que involucran en el texto enseñanzas de arte y ciencias.
A mediados del siglo XX se deriva de los antecedentes que hemos comentado una técnica denominada “Socio drama” en la cual se dramatiza un tema o una problemática determinada y es interpretada por el mismo publico que está involucrado. Después de representarse se realiza un debate o una mesa de discusión. El objetivo didáctico de esta técnica de acercar de una forma ligera al asistente con el problema. Pero debemos reconocer que la pena y la risa de los participantes son dos obstáculos que pueden deteriorar el resultado de la vivencia.
Sin importar el estilo o el género es innegable que el teatro ha sido y será un vehículo vivo de comunicación y que se puede establecer a través de él: Situaciones, conductas y comportamientos (ya sean positivos o negativos), emociones, conocimientos; podrá ser serio, cómico, ridículo, creativo o tradicional pero siempre el factor de presenciar un suceso vivo es un impacto diferente del que provoca la comunicación escrita o simplemente hablada.
La energía que provoca un intérprete al llorar y que nosotros seamos testigos mudos de esa reproducción de dolor generada en tiempo real, es algo mágicamente humano y que pese a la grandeza de los efectos del cine se ve disminuido al ser plasmado en fotografía en movimiento.
Hoy por hoy, a inicios del nuevo siglo existen nuevas tendencias para capacitación empresarial basadas en teatro y que gestan experiencias emocionales en las personas que asisten a ser capacitadas, a través de este vehículo que genera una recordación superior sobre la capacitación tradicional y el aderezo indispensable del humor hace que estas técnicas sean altamente recibidas.
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